MINING MURAL HISTORICAL SECTION (12.30 MT X
3.15 MT)
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I.
"Pre-Colombian World" / Historical Mural (2.05 MT x 3.15 MT)
Considering
the allegorical aspect of the historical section, the artist main focus was
based on the thesis of “
Chile as a mining culture” and furthermore, the preponderate role of copper as the emblematic
metal which over the centuries made
Chile
the first producer of copper in the world.
Aside
from the fact that Chilean geography constitutes the largest copper reserves in
the world, a rich Andean culture developed more than 4.000 years ago where the
attributions to metals such as gold, silver, tin and copper and its different
alloys predetermined a Bronze Age which prolonged until the arrival of the
Spanish Conquistador. Contrary to occidental culture which anticipated the Iron
Age do primarily to conquest and warfare, Pre Hispanic societal structures
emphasized primordially religious attributes to the production of metal
artefacts. In this respect, the more complex metallurgy which originated with
copper during the Initial Period
(2000-900 B.C.) where its oldest founding’s is a ceremonial centre in the
Lurín Valley, near Lima, Peru,
perpetuated a series of elaborate metal manufactures which disseminated
throughout South America.
As we may observe the central figure is an Andean miner who is
surrounded by distinctive copper and copper alloyed ceremonial mask (Moche 100-800 A.D., Aguada-Ambato 450-900 A.D., Sicán-Lambayeque
750-1350 A.D., Chimú 1100-1430 A.D.
and Santa María 900-1430 A.D.). Faces
which serendipitously glance at a future beyond our immediate reality, the
closure of a great circle which today celebrates the heritage of our ancestors.
I. “Mundo Precolombino” / Mural Histórico (2.05 MT x
3.15 MT)
Tomando en consideración el aspecto alegórico de
la porción histórica del mural, el enfoque principal del artista fue basado en
la tesis de “Chile como cultura minera”.
Para ello se consideró el cobre como el metal emblemático que hizo a Chile a
través de los siglos como el primer productor del metal rojo en el mundo.
Más allá de pensar que la geografía chilena
constituye las reservas cupríferas más grandes del mundo, una rica cultura
Andina germinó hace más de 4.000 años atrás donde el uso de metales como el
oro, la plata, el cobre y el estaño, predeterminó una era del bronce que
perduró hasta la conquista española. Contrario a la cultura occidental que
anticipó la era del hierro debido principalmente a la conquista y actividad
bélica, la estructura societal de la cultura prehispánica enfatizó en la
producción de artefactos metálicos atribuciones de orden místico y
significación religiosa. En este sentido, el desarrollo de una metalurgia más
compleja en torno al cobre donde sus primeros hallazgos fueron encontrados en
un centro ceremonial en el valle de Lurín
cerca de Lima, Perú correspondiente al Periodo
Inicial (2000-900 A.C.), perpetuó una serie de elaboradas manufacturas
metálicas que se propagaron a lo largo y ancho del mundo andino.
La composición central corresponde a la imagen de
un minero andino rodeado de artefactos y máscaras ceremoniales elaboradas en
cobre. Es así como podemos identificar en la figura facetada, una máscara Moche 100-800 d.C. cuya mirada se
extiende más allá de nuestra realidad inmediata, una figura totémica (Vaso Kero, Chimú 1100-1430 d.C.) en el panel izquierdo, que concierne el
cierre de un gran círculo que hoy día se celebra como herencia ancestral.
Continuo a la imagen del minero, observamos un molde de arcilla donde se
utilizaba el método de colada por “cera perdida” para la elaboración de objetos
ornamentales como la vasija que se aprecia en la parte inferior. Figuras y
objetos ceremoniales como las hachas de cobre que aparecen en el fondo (Hacha Aguada-Ambato 450-900 d.C. y Hacha Santa María 900-1430 d.C.) son un
testimonio de los antiguos metalurgistas andinos que hacían una suerte de
intermediarios entre lo humano y sus deidades. Esta particular función donde lo
práctico era asociado a lo esotérico constituía una iconografía altamente
detallada donde el cobre ofrecía la plasticidad necesaria para expresar desde
lo simbólico, los valores intrínsecos asociados al metal.
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II. "Spanish Conquest"
/ Historical Mural (2.05 MT x 3.15 MT)
Contrary
to the Augsburg Viceroys in the New World, the first expedition to Chile lead
by Diego de Almagro in 1533 and
later on with the expedition of Pedro de
Valdivia founder of Santiago in 1541, a military cast was established in
the new Kingdom of Chile where the use of iron was indispensable with what was
to be lead as the longest war in the American continent (three centuries) with
an equally warrior cast, the Mapuche
people. Although iron ores were not exploited at the time, copper was used as a
substitute in some cases for artillery. The processing of copper took place
almost exclusively by pyrometallurgy. Small square or cylindrical squat
furnaces were built, with underground crucibles in which the oxide mineral was
mixed with charcoal, which reduced the ore to metallic copper.
The
general composition which is crowned by two medallions with Pedro de Valdivia
on the left and Diego de Almagro on the right hand side, give birth to a
fertile landscape where the ingenuity of the old world is conceiving various
mechanisms for future mining activity, such is the case of Leornado’s excavating machine used as a metaphor of
a visionary world on the verge of revealing its richness. The circular
background is the realization of a “round world” where a series of mining
prospect maps have been depicted.
II. “Conquista Española” / Mural Histórico (2.05 MT x
3.15 MT)
A diferencia de los virreinatos impartidos por la
casa de Augsburgo en el Nuevo Mundo, las primeras expediciones a Chile
encabezadas por Diego de Almagro en
1533 y posteriormente la expedición de Pedro
de Valdivia con la fundación de Santiago en 1541, establecieron una casta
militar donde el uso del hierro era indispensable para lidiar con unas de las
guerras más largas del continente americano (300 años) frente una casta igualmente
guerrera como el pueblo mapuche. Pese
a que el hierro no era explotado en aquellos tiempos, pero importado
desde Europa, el uso del cobre fue concebido en Chile como un sustituto en la
artillería. Pequeños hornos cuadrados o cilíndricos eran utilizados, con un
crisol enterrado en la tierra, los que llenaban con mineral oxidado mezclado
con el carbón de leña, el que reducía la carga a cobre metálico.
El escenario general que es coronado por dos
medallones de Pedro de Valdivia y Diego de Almagro respectivamente, da origen a
un fértil paisaje minero donde paralelamente el ingenio del viejo continente
está concibiendo diversos mecanismos para futuras actividades mineras. Un claro
ejemplo de ello es la máquina excavadora
de Leonardo hacia fines del S. XV que es utilizado como una metáfora de un
mundo visionario que está pronto a revelar sus riquezas. El fondo de la imagen
que define la redondez del nuevo mundo, contiene diversos planos y mapas de
prospección minera de la época. El yelmo y lanceros que aparecen en el eje como
contrapunto, dan a entender los niveles de elaboración que tenían los españoles
con el uso del hierro y desde luego lo que implicó como el inicio de la era del
hierro en el nuevo mundo.
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III.
“Colonial
Chile” / Historical Mural (2.05 MT x 3.15 MT)
As
meagre it may sound for today’s standards, over the 270 years of colonial
period,
Chile produced roughly 81.550 tons of copper. Nevertheless the constitution
of a coinage house and the emergence of a mestizo
miner, prepared the country towards independence and the realization of new
mining regulations which could guarantee the advent of an industrial revolution
eager of raw materials.
The
general composition is dominated by Toesca’s
“Real Casa de la Moneda” 1805, today
better known as “Palacio de la Moneda”
or government palace representing a classic model of Chilean criollo idiosyncrasy. The facade has
been counter balanced by a sequence of Chilean miner archetypes which dominated
the landscape up until late 19th century. The depiction of Mier’s hydraulic mill is an abbreviation of
Chile’s
mayor struggle, which is the scarcity of energy resources. Far in the
background we observe a romantic scene of Rugenda’s
“Plaza de la Independencia”.
III. “Chile Colonial” / Mural Histórico (2.05 MT x
3.15 MT)
Por insignificante que pueda sonar para los
estándares de hoy en día, en los más de 270 años de historia colonial, Chile
produjo apenas 81.550 toneladas de cobre. Sin embargo, la constitución de una
casa real de monedas y la emergencia del minero chileno mestizo prepararon el país hacia una independencia con la
realización de nuevas regulaciones mineras y el advenimiento de una revolución
industrial ávida de materias primas.
El paisaje urbanístico es dominado por la fachada
de la Casa Real de la Moneda, obra de
Toesca (1805) que hoy día conocemos
como el palacio de la moneda representando un modelo de una idiosincrasia
criolla imperante. El frontis es cruzado por una secuencia de arquetipos de
mineros chilenos que dominaron el paisaje hasta fines del siglo XIX. Hacia la
parte inferior observamos un dibujo esquemático de un molino hidráulico diseñado por Miers
que nos hace recordar nuestro mayor problema en el área productiva que es el
recurso energético. Hacia el fondo observamos una perspectiva de la plaza de la
Independencia del pintor romántico Rugendas.
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IV.
“Industrialization of Mining Industry S. XIX” / Historical Mural (2.05 MT x 3.15 MT)
The
industrialization of mining activity during the 19th century had a
key role in the dramatic change compared to colonial period in metal
production. First and foremost, the production during the 19th
century was 4.7 times greater than the 270 years of Colonial Period. While
copper was merely 12.5% during Colonial Period, during the 19th
century it represented 60% of the total metal production. This was a clear
indicator how the red metal became a mayor protagonist as a thermal and
electrical conductor in a new industrial era worldwide.
The
historical parallel between the war of
Independence
in
Chile and Napoleonic wars, made
Chile
in the first half of the 19th century a fertile terrain for foreign
investors and scientist who had a particular interest for
Chile’s
mining resources. The arrival of visionaries such as Charles Lambert in 1824, Alsatian chemist who introduced new
furnace technology for processing sulphide ores which was unknown at the time
and accounted for most of Chile’s copper reserves, forged a new generation of
mining activity. Lambert’s method
made possible a leap jump from an average production of 2,000 tons in 1820 to
12,000 tons in 1850.
The
assertive view of extraordinary business man and mining entrepreneurs such as Matías Cousiño and José Tomás Urmeneta gived birth to an unprecedented epoch where on
one hand coal production became the prime source of energy and the production
of “Chilean Bars” (copper ingots of
99.5% purity) became the trademark of Chilean mining. By the year 1876 when
world copper demand reached 125,000 tons per year,
Chile
reached a world record production of 52,308 tons representing almost 42% of
world production.
Nevertheless, the explosive increment in world demand in the next two
decades from 156,000 tons in 1880 to 500,000 tons in 1900 combined with Chilean
new strategic export of nitrate and the extraordinary output of American
economy where copper production reached in 1900 a remarkable figure of 273,088
tons, had a profound impact in the variables which affected Chilean economic
development. Although nitrate became a tremendous source of richness and
economic growth, the declination of
Chile
in world copper production to 5.6% in 1900 was a lesson never to be
forgotten.
IV. “Industrialización de la
Minería en Chile” / Mural Histórico (2.05 MT x
3.15 MT)
La industrialización de la actividad minera en
Chile durante el siglo XIX tuvo un rol clave en el cambio dramático comparado
con la producción de metales durante el periodo colonial. En términos
cuantitativos, el siglo XIX significó 4,7 veces más que todo lo que se produjo
en los 270 años de historia colonial. Mientras el cobre representaba apenas un
12,5 % de la producción total del periodo colonial, en el siglo XIX alcanzó más
del 60% de la producción total de metales. Esto era un claro indicador como el
metal rojo se transforma en el principal protagonista como conductor eléctrico
y térmico en una nueva era de la revolución industrial.
El paralelo que se produce entre las guerras
napoleónicas y la independencia de Chile en la primera mitad del siglo XIX,
crea un escenario muy atractivo para la inversión extranjera en la búsqueda de
nuevos recursos mineros en el territorio nacional. La llegada de hombres
visionarios como Carlos Lambert en
1824, químico alsaciano quien introdujo nuevas tecnologías que permitió
explotar minerales sulfurados donde los minerales oxidados ya estaban
bastante agotados. Esto implicó un cambio fundamental en el destino metalúrgico
de Chile donde su producción de cobre se triplicó, lo que era una
producción promedio de 1500 toneladas al año hacia comienzos de siglo, llegó a
un promedio de 4500 toneladas tres décadas más tarde. Junto con lo anterior,
Carlos Lambert instala el primer laminador de cobre y latón en 1841,
abasteciendo de esta manera toda la demanda nacional y particularmente la
marina. El método Lambert permitió un
cambio estructural de país minero donde Chile alcanza en 1850 una producción de
12.344 toneladas de cobre.
La visión asertiva de empresarios extraordinarios
como Matías Cousiño y José Tomás Urmeneta, dio paso a una
época sin precedentes donde por un lado el carbón mineral se transformó en la
fuente energética primaria del país y la producción de “Chilean Bars” (lingotes de cobre con 99,5% de pureza)
constituyó la imagen emblemática de la minería chilena. Hacia el año 1876, cuando
la demanda mundial de cobre era 125.000 toneladas, Chile alcanza un record
mundial con una producción de 52.308 toneladas, representando un 42% de la
producción mundial.
Posteriormente, el crecimiento explosivo de la
demanda mundial durante las siguientes dos décadas desde 156.000 toneladas en
1880 a 500.000 toneladas en 1900 combinado con la exportación estratégica de
salitre que tuvo Chile durante la misma época y el incremento sostenido de
Estados Unidos que alcanza en 1900 una producción de 273.088 toneladas de
cobre, tuvo un profundo impacto en las variables que afectaron el desarrollo
económico de Chile. Pese a que la exportación de salitre permitió una enorme
fuente de riqueza y desarrollo económico para el país, su declinación en el
mercado mundial del cobre a una participación de 5,6% en el año 1900 fue una
lección que jamás olvidaría.
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V. “Emergence of Grand Scale Mining S. XX” / Historical Mural (2.05 MT x 3.15 MT)
The
year 1904 can be remembered as a crucial breakthrough of
Chile
re-emerging in the international scenery when Braden Copper Company was established in the State of
Maine,
United States,
with a capital of 4 million dollars to initiate operations in El Teniente Mine near
Rancagua,
Chile.
As insignificant it may sound by worldwide standards, little was to be known
that one of the largest copper deposits in the world was engaged and a new era
of glory begun with the development of large scale mining in
Chile.
Historically speaking, Chileans were quite aware of rich deposits such as El Teniente, Chuquicamata, Andina, or
even El Abra, but not until an
adequate technology and significant capitals were invested could the country
realize the true potentials which lay ahead as a full scale mining nation and
its impact in mineral economy until present days.
Equally
important was what sought to be dispersed copper deposits in Chuquicamata in northern
Chile
not until the Guggenheim brothers
who also participated in El Teniente, became interested and with a group of
competent geologist determined that Chuquicamata was one big deposit with a
total reserve of 690 million tons of oxide and sulphide ores. Production
started in 1915 under the tutelage of Chile
Exploration Company with an annual production of 45,000 tons of
copper.
The
profound shift from short term profit business mentality to anonymous long term
profit endeavour created a new phenomenon of methodical hard work which granted
an empirical knowledge useful not only to exploit natural resources but also
offer realistic solutions for future generations.
Today
when we look back and reflect upon the meaning of Chilean mining culture, we
understand how important these events were to prepare ourselves in a much
greater challenge of future global crisis and the inexorable fact of non
renewable natural resources.
V. “Surgimiento de la Gran
Minería” / Mural Histórico (2.05 MT x 3.15 MT)
El año 1904 podrá ser recordado como un momento
crucial en la historia de nuestra minería en su reaparición en el escenario
internacional cuando la “Braden Copper
Company” fue establecida en el estado de Maine, Estados Unidos, con un
capital de 4 millones de dólares para iniciar sus operaciones en el mineral de El Teniente. Pese a que el monto
invertido no represente necesariamente lo significativo de esta situación, poco
se sabía que uno de los depósitos de cobre más grandes del mundo estaba
comprometido, dando inicio a una nueva etapa que hoy día conocemos como la gran
minería. Desde un punto de vista histórico, los chilenos estaban bastante concientes
de las riquezas minerales tanto en El
Teniente, como Chuquicamata, Andina incluso El Abra, sin embargo, no fue hasta que una adecuada tecnología y
capitales significativos fuesen invertidos, podía el país tomar conciencia
sobre el potencial de un país minero a gran escala y su impacto en la economía
minera a nivel global.
Igualmente importante fue lo que se pensaba que
eran depósitos de cobre esparcidos en Chuquicamata, hasta que los
hermanos Gugenheim -los mismos que
participaron en El Teniente- se vieron interesados y con un equipo de geólogos
competentes determinaron que Chuquicamata era un gran depósito de cobre con un
total de 690 millones de toneladas de minerales oxidados y sulfurados. El
inicio de su producción fue en 1915 bajo el tutelaje de “Chile Exploration Company” con una producción anual de 45.000
toneladas.
El profundo cambio de negocios mineros a corto
plazo por una visión de negocio anónima a largo plazo, creó las condiciones
necesarias para implementar un trabajo metódico y riguroso donde su
conocimiento empírico no solamente era más eficiente en la explotación de
recursos naturales sino además garantizaba soluciones viables para las futuras
generaciones.
Hoy en día cuando miramos hacia atrás y
reflexionamos sobre nuestra cultura minera, entendemos que tan importantes
fueron estos sucesos para encaminarnos hacia los desafíos de futuras crisis
globales y la inexorable realidad de recursos no renovables.
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VI.
“Development of Mineral Sciences” / Historical Mural (2.05 MT x 3.15 MT)
Understanding
the cyclical nature of mineral economy and its reciprocal relationship to world
economy, Chilean mining as many other mining countries around the world have
witnessed how mining legislation and regulations represent a struggle between
private and public sector. In spite of momentary advantages or disadvantages on
either side, where government taxes, monetary regulations and market tariffs
act upon as catalysers of regional and foreign investment, nothing is more
decisive in economic growth and market forecast than a strong policy towards
scientific research. In other words, history has demonstrated the pivotal
aspect of human resources focused in intellectual capital.
We
have already observed how reliable mining prospecting applied to adequate
technology was able to transform
Chile
in the 20th century, particularly in the post-war period, into a
sustained leading country in the mining sector. Profound changes such as the
nationalization of copper industry (1970) and the outbreak of CODELCO Chile as the largest stated
owned copper company in the world could only have been possible with a previous
stage of training the future generations of professionals in the field. For
example, the founding of Metallurgical
Engineering School in 1960 at the University
of Concepción, Chile and the prominent scientific research which took place
their during that same decade, granted the administration of resources which
were previously for most part in the hands of foreign investors, such is the case
of Braden, Kennecott and Anaconda
Copper Companies. Later on the initiated activity of CIMM in 1974 (mining and metallurgical research centre) created the
backbone of mining scientific research in
Chile
over the next decade.
Today
we are at the crossroads of key decisions that need to be taken in what remains
of mineral deposits around the world. In this respect, the underlying message
of the Chilean Mining Mural is a very clear one. Future professionals,
especially those who will be surrounded by the mural at the University of
Concepción, will contemplate a heritage which cannot be taken for granted; on
the contrary our responsibility is immeasurable when we think of natural
resources devastation and what sort of solution the mining industry can offer
in order to maintain our human existence as we know today on planet
Earth.
VI. “Investigación Minero
Metalúrgica” / Mural Histórico (2.05 MT x 3.15 MT)
Entendiendo la naturaleza cíclica de la economía
minera y su relación recíproca con la economía mundial, la minería chilena así
como la minería de otros países en el mundo fueron testigo de cómo la
legislación minera y sus regulaciones representan una pugna entre el sector
público y el sector privado. Pese a las momentáneas ventajas o desventajas
de cualquiera de los sectores, donde los impuestos sobre derechos de
explotación, regulaciones monetarias, y la aplicación de políticas tarifarias,
siempre han actuado como catalizadores de inversiones tanto locales como
extranjeras. Frente ello, nada es más decisivo para el desarrollo económico y
pronóstico de mercado que una fuerte política hacia la investigación
científica. En otras palabras la historia ha demostrado como se potencia un
negocio cuando los recursos humanos son enfocados hacia un capital intelectual.
Hemos observado como prospección minera confiable
aplicada a una tecnología adecuada fue capaz de transformar Chile en el siglo
XX, particularmente en el periodo de posguerra donde el país tuvo un incremento
sostenido de producción. Cambios profundos como la nacionalización de la gran
minería en 1970 y el surgimiento de CODELCO-Chile
como la empresa estatal cuprífera más grande del mundo solamente pudo ser
posible con la formación adecuada de profesionales previa a los hechos
consumados. Por ejemplo la creación de la Escuela
de Ingeniería Metalúrgica en la Universidad de Concepción en 1960 y los
estudios prominentes que se realizaron en el área minera durante esa misma
década garantizó la adecuada administración de recursos mineros que previamente
estuvieron principalmente en manos de inversiones extranjeras como era el caso
de las compañías mineras Braden, Anaconda y Kennecott. Posteriormente las actividades iniciadas a partir de
1974 en el Centro de Investigaciones
Minero Metalúrgica (CIMM) constituyó la columna vertebral del
desarrollo científico en la década siguiente.
Actualmente nos encontramos en una encrucijada
donde decisiones claves deben ser adoptadas en lo que resta de recursos mineros
alrededor del mundo. En este sentido, el mensaje que subyace sobre el mural de
la minería chilena es muy claro. Los futuros profesionales, especialmente
aquellos que estarán rodeados por la obra en la Universidad de Concepción,
contemplarán una herencia cultural que no puede tomarse en forma gratuita, por
el contrario, nuestra responsabilidad es inmensurable cuando pensamos sobre la
devastación de recursos naturales no renovables y que tipo de soluciones va
ofrecer la industria minera el día de mañana para mantener nuestra calidad de
vida así como la conocemos hoy día en el planeta Tierra.